¿qué hacer un fin de semana en Girona?

Si estás pensando en una escapadita de fin de semana, ese viaje para desconectarte de la rutina del trabajo, el estrés y las obligaciones, hoy te propongo un fin de semana en Girona. Anímate, que no solo de playas y de marcha vive el hombre un fin de semana. Girona te sorprenderá.

Girona: para ampliar las conocimientos culturales

Por experiencia propia te digo que viajar te instruye, te cultiva más que leer una enciclopedia durante cuatro horas o googlear a lo loco durante dos. Porque cuando viajas, absorbes la cultura de un lugar, las clases de historia adquieren cuerpos, tienen formas, colores y olores. Girona es una pequeña ciudad, dividida en dos sectores por el río Onyar, de un lado, la ciudad antigua, Barri Vell, y sobre la margen izquierda, el llamado Mercadal. Comienza tu recorrido en el Pont de Pedra, uno de los once puentes que unen las dos partes de la ciudad, para acceder al casco histórico, en donde encontrarás todo el encanto de las pequeñas y coloridas ramblas, hasta llegar a una de las plazas más pequeñas del mundo, Plaça del Raïms. Descubre el encanto de sus pequeñas callejuelas con nombre de artistas y profesiones, hasta llegar a la iglesia de Sant Martí, cuyas escaleras se convierten en una gran alfombra de flores en el mes de mes de mayo para el Festival de las Flores, y de allí, no puedes evitar visitar la Catedral de Girona, impresionante edificio gótico de una sola nave. ¿Estás cansado? ¿Necesitas hacer una paradita? Bueno, llegó el momento de cruzar para el otro lado de la ciudad. Esta vez te recomiendo que eligas uno de los dos puentes de la ciudad que me robaron el corazón. Puedes optar por el Pont de Ferro, diseñado por Gustave Eiffel, si chaval, el mismo de la Torre Eiffel, o el Puente de la Princesa, donde puedes dejar un candado, si estás enamorado, y si no lo estás, pues también, por si las moscas.

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Girona: propuesta gastronómica y algo más

¿Te imaginas vivir la experiencia de lo que fueron los bombardeos durante la Guerra Civil Española? Bueno, en Girona es posible. El Museo de Historia de la ciudad gestiona el Refugio Antiaéreo de la Guerra Civil, en el que te invitan a experimentar durante apenas unos minutos mediante un montaje de sonidos y sin luces, lo que la gente vivía durante un bombardeo en el refugio. Es una experiencia única, de esas que te dejan sin palabras. Ahora es hora de llenar el estómago. Nuestro recomendado es un pequeño restaurante de buen ambiente, algo chic, vamos que los gustos hay que dárselos en vida, llamado Divinum, con una excelente carta de vinos y de quesos. Una vez que estés saciado, ya puedes proseguir tu recorrido por la calle Ballesteries, donde una serie de pintorescas tiendas le dan un no se qué muy particular. En la Crêperie Bretonne Annaíke, déjate seducir por unos sabrosos crepes dulces y salados al más puro estilo bretón; en Enjabonarte, no sabrás que jabón artesanal llevarte de recuerdo; en La Carpa, descubrirás los juguetes más insólitos ideados por vaya a saber uno qué duendes y en La Condonería, pues condones fluorescentes, para los que odian la oscuridad total en la intimidad.

Todo está preparado para que Girona te atrape. Piérdete en sus pequeñas callecitas, conversa con los habitantes de esta pequeña ciudad catalana que se enorgullece de su historia y de sus rincones. Tómate tu tiempo para descubrir el encanto de los casas de colores edificadas sobre las márgenes del río Onyar. Porque como canta Serrat, se hace camino al andar.

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